Criminalización de la protesta y ataques contra universitarios en Honduras

En Honduras se repiten patrones de violación a la libertad académica y los derechos universitarios como en otros países del continente latinoamericano.

La criminalización de la protestas contra universitarios como patrón sistemático de violación a la libertad académica y los derechos universitarios se repite en el continente Latinoamericano. Esta vez son los universitarios en Honduras victimas de criminalización, represión y ataques por ejercer su rol de expresar desacuerdo con políticas gubernamentales que han ocasionado una crisis política y social en el país.

Las universidades como símbolo de expresión y pensamiento crítico asumen el papel de encarar, criticar y expresar su opinión ante la crisis sociopolítica. Las universidades públicas de Honduras han liderado las denuncias de represión a movimientos sociales y estudiantiles, a través de distintas maneras, la más común de ellas la criminalización de la protesta de los universitarios.

El Movimiento Estudiantil Universitario (MEU) ha sufrido represiones y hostigamiento por parte de militares y funcionarios públicos, ya que el movimiento exige integración del gobierno universitario y reivindicaciones de las luchas sociales y gremiales por los derechos a la salud, educación y protección social. Al igual que, piden mejoras en la calidad de estudios e innovación en el área tecnológica.

Ataques a la autonomía universitaria deja estudiantes heridos

El 28 de junio de 2019, las fuerzas de seguridad pública ingresaron al campus de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH) y arremetieron contra los estudiantes, lanzaron bombas lacrimógenas, dispararon e hirieron a cuatro alumnos.

La Organización contra la Tortura (OMCT), expuso que tiene conocimiento de casos de personas heridas en el marco de las protestas ciudadanas, muchas de ellas por armas de fuego y por el empleo excesivo de bombas lacrimógenas y lanzadas directamente contra el cuerpo de los manifestantes, así como indiscriminadamente en las universidades y dentro de viviendas en zonas de ocurrencia de las manifestaciones.

Entre las personas heridas, destacan un gran parte de estudiantes universitarios, por impactos de bala luego que, el pasado 24 de junio, la Policía Militar del Orden Publico (PMOP) ingresó con sus armas en las instalaciones de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), violentando su autonomía.

Debido al hecho, la Asociación de Universidades Grupo de Montevideo se manifestó en rechazo a través de un comunicado donde acotaron su solidaridad y exigieron respeto a la autonomía universitaria. Asimismo, la Universidad de Panamá también repudió las arbitrariedades y agresiones de la fuerza pública en un espacio autónomo.

La UNAH, hasta ahora, mantiene las clases suspendidas en todas las instituciones del país. Particularmente, la UNAH define los alcances de su autonomía en la Ley Orgánica, en su artículo 2: se resume en pluralismo ideológico, gestión administrativa de sus propios recursos, facultad para elegir a sus propias autoridades, facultad reglamentaria para manejar su propia política laboral y políticas para permitir el ingreso, permanencia y egreso de los estudiantes.

Otra razón de protestas estudiantiles

Principalmente el sector de salud y los gremios de profesores iniciaron protestas, con el fin de que el gobierno mejore los sistemas de salud y educación. Además, exigen que se deroguen dos decretos que privatizarían los servicios públicos. No obstante, el 02 de junio el presidente Hernández derogo los decretos; sin embargo, las protestas continuaron, sumándose a su vez estudiantes y la oposición política.

Aula Abierta Latinoamérica rechaza todo ataque a las universidades del continente y exige a los Estados abstenerse de utilizar patrones de violación de derechos humanos que vulneren la autonomía y pretendan silenciar a las universidades, las cuales históricamente han fungido como cuna del pensamiento crítico.

http://grupomontevideo.org/sitio/wp-content/uploads/2019/06/Comunicado-AUGM-Honduras-3.pdf

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